-Te quiero-Pum.Pum.Pum,pum,pum. Las manos me empezaron a temblar y las piernas me flaquearon al pensar en lo que acababa de oír. La cabeza me comenzó a dar vueltas pasando por cada uno de los días que había desperdiciado pensando en él, en todas las historias, cartas... que había escrito por no atreverme a vivirlas en la vida real.¿Tan difícil era? Podría haberle dicho:"Te quiero, me gustas, me importas, eres el centro de mi vida, te amo..." Pero no. Todas aquellas frases creadas con el único apoyo de la noche, mientras empapaba la almohada de lágrimas desconsoladas que anhelaban aterrizar en sus labios no valían para nada. No eran más que letras, pensamientos aprisionados en mi dulce alma enamorada, que me atenazaban la garganta cada vez que pasaba junto a su delicioso aroma y que deseaban ser gritadas a los cuatro vientos, para que todas y cada una de las personas del planeta se enterara de que mi corazón le pertenecía. Corrí lo más rápido que mis piernas me permitían, aunque ahora parecieran más bien pesos muertos, luchando porque alcanzara lo más tarde posible la bonita y perfecta puerta del baño. Desde que las yemas de mis dedos rozaron el pomo de la puerta, me aferré a él y nos encerré a mis lágrimas y a mí dentro.¿Cómo era posible? Le había dicho a su mejor amiga que la quería, a la misma que había declarado mil y una veces delante de todos que no le gustaba, que la quería como a una hermana, cuando sus amigos le insistían preguntándoselo. Me senté en el suelo y lloré y sollocé hasta decargar toda mi frustración. Una vez me hube levantado y enjuagado la cara, alguien tocó a la puerta. Abrí perezosamente, suponiendo que era mi mejor amiga, que acudía a consolarme. En cambio, al apartarla completamente, me topé cara a cara con él. El chico de mis sueños. Tan dulce, listo, divertido, sensible, guapo...Él, como quien no quiere la cosa, cerró de un portazo y me acarició la mejilla tan dulcemente que enseguida pensé que seguramente estaría soñando.
-¿Estás bien? Siento mucho lo que ha pasado-
-¿A-a que te refieres?
- Me refiero a que te quiero. Lo hago ahora, siempre lo he hecho y no creo que deje de hacerlo nunca-
Aparté a mis ojos de los suyos, de una preciosa tonalidad verde, y escudriñé el suelo, como si fuera lo más interesante que existiera en este mundo.
- Pero, eso es imposible. Te oí...Le dijiste que la amabas-Me sonrió como a la cosa más preciada que tenía y dijo:
-¿ No te das cuenta? Estaba practicando para declararme a tí-
- No, no puede ser...-Me alzó la barbilla para que le mirara a la cara
- Aquí tienes una prueba-y lentamente acercó sus mullidos labios a los míos, me dió el beso más increíble que se ha dado nunca y me estrechó entre sus musculosos brazos, para perdernos juntos, en el que desde ahora y para siempre, iba a ser nuestro propio universo de amor